Aquí nadie se llama como se llama

En muchos pueblos de España, especialmente en Andalucía, una persona podía tener un nombre oficial y otro nombre para la vida diaria. En los documentos aparecían sus nombres y apellidos, pero en la calle se la conocía por su mote. A veces, incluso resultaba difícil averiguar de quién se hablaba utilizando solamente el apellido.

Los motes podían proceder de un oficio, un rasgo físico, una forma de hablar, el lugar de origen o alguna anécdota que había ocurrido muchos años atrás. Había familias conocidas como los Pescaderos, los Molineros o los Portugueses. Otras recibían nombres como el Largo, la Rubia, el Canijo o el Niño. Algunas personas conocían perfectamente el origen de su mote; otras lo habían heredado y ya nadie recordaba qué significaba.

El mote no siempre pertenecía a una sola persona. Podía transmitirse de padres a hijos y acabar identificando a una familia entera. Era habitual preguntar: «¿Tú de quién eres?». La respuesta no siempre incluía un apellido: bastaba con mencionar el mote familiar para situar inmediatamente a la persona dentro del pueblo.

Esta tradición cumplía una función práctica. En comunidades pequeñas se repetían mucho los mismos nombres y apellidos, por lo que los motes ayudaban a distinguir a unos vecinos de otros. También guardaban información sobre antiguos oficios, procedencias, relaciones familiares y acontecimientos que formaban parte de la memoria colectiva.

Sin embargo, los motes no siempre eran cariñosos. Algunos señalaban defectos físicos, recordaban una situación vergonzosa o se utilizaban para burlarse de alguien. Una persona podía aceptar su mote con orgullo, soportarlo con resignación o detestarlo durante toda su vida. Lo que para el pueblo era una tradición divertida, para quien recibía el nombre podía resultar ofensivo.

Poco a poco, el mote familiar está perdiendo presencia. Los pueblos han crecido, sus habitantes se desplazan más y los vecinos ya no conocen necesariamente la historia de todas las familias. También somos más cuidadosos con la intimidad y con las palabras que pueden herir a otras personas. Muchos motes sobreviven entre los mayores, pero dejan de transmitirse a las generaciones siguientes.

Eso no significa que hayamos dejado de poner apodos. Los jóvenes continúan haciéndolo entre amigos, en el colegio, en equipos deportivos y en internet. La diferencia es que estos nombres suelen pertenecer a una sola persona y pueden desaparecer cuando cambia de grupo. Los antiguos motes contaban la historia de una familia; los nuevos nombres de usuario cuentan la imagen que cada persona quiere mostrar.

Quizá los motes tradicionales estén desapareciendo porque también está desapareciendo la clase de comunidad que los creó. Al perderse uno de ellos, no se pierde solamente una palabra graciosa: puede desaparecer una pequeña parte de la historia del pueblo.

Vocabulario

ExpresiónSignificado
Mote o apodoNombre no oficial que se da a una persona.
SobrenombreNombre añadido o utilizado en lugar del nombre verdadero.
Heredar un moteRecibir el mismo mote que otros miembros de la familia.
LinajeAscendencia o sucesión familiar.
Burlarse de alguienReírse de una persona para ridiculizarla.
Tomárselo con humorNo enfadarse y aceptar una situación como una broma.
Sentar malMolestar u ofender.
¿Tú de quién eres?Pregunta tradicional para identificar a una persona por su familia.

Para conversar

  • ¿Había motes en el lugar donde crecisteis?
  • ¿Conocéis el origen de algún mote familiar?
  • ¿Puede un mote describir mejor a una persona que su propio nombre?
  • ¿Los motes crean comunidad o invaden la intimidad?
  • ¿Dónde está el límite entre un mote cariñoso y una burla?
  • ¿Aceptaríais heredar un mote familiar?
  • ¿Por qué algunas personas se sienten orgullosas de su mote?
  • ¿Son los nombres de usuario los nuevos motes?
  • ¿Qué información sobre un pueblo puede conservarse dentro de sus motes?
  • ¿Qué mote os pondríais vosotros?

Los diferentes usos de «se»

1. Costumbres o acciones sin una persona concreta

  • Antes se hablaba mucho de las familias.
  • En los pueblos se sabía quién era todo el mundo.

2. Pasiva refleja

El verbo concuerda con aquello que recibe la acción:

  • El mote se transmitía de padres a hijos.
  • Los motes se transmitían de padres a hijos.
  • Muchas historias se conservaban gracias a ellos.

3. «Se le conocía como…»

Cuando hablamos de una persona concreta:

  • A Juan se le conocía como el Largo.
  • A María se la conocía como la Portuguesa.
  • A mis abuelos se los conocía por su mote familiar.

Completa los huecos

  1. Antiguamente, en los pueblos pequeños _____________ a casi todas las familias. (conocer)
  2. Muchos motes _____________ de padres a hijos. (transmitir)
  3. A mi abuelo _____________ conocía como el Maestro, aunque nunca trabajó en una escuela.
  4. Cuando dos vecinos tenían el mismo nombre, _____________ utilizaba el mote para distinguirlos.
  5. Algunas historias familiares _____________ gracias a estos sobrenombres. (conservar)
  6. A las personas que venían de otros lugares a veces _____________ ponía un mote relacionado con su origen.
  7. En aquella época no _____________ tanta importancia a la intimidad. (dar)
  8. Algunos motes antiguos ya no _____________ porque pueden resultar ofensivos. (usar)
  9. A esa familia _____________ conocía como los Pescaderos.
  10. Actualmente también _____________ utilizan apodos, aunque suelen ser más personales y efímeros.

Escritura opcional

Un mote que recuerdo y la historia que había detrás

También puedes escribir sobre el mote de una familia, un apodo escolar, un nombre de usuario o una ocasión en la que un sobrenombre te resultó divertido u ofensivo.

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